
El 15 de julio fuimos recibidos por la Comisión de Industria, Energía, Comercio, Turismo y Servicios del Senado,
La representación estuvo formada por el presidente Miguel Curbelo y los directivos Facundo Ferro, Adriana Vázquez y Walter Cannata.
La Comisión es presidida por la senadora Liliam Kechichian, condujo ágilmente la reunión, había leído atentamente el material que previamente se le había enviado y se había documentado con la lectura del Código de Minería, lo que facilitó nuestra exposición.
Hubo un buen intercambio de opiniones y sacamos la conclusión que los senadores presentes quedaron en conocimiento de nuestro planteamiento con el que mayormente coincidieron.
La senadora Kechichian nos manifestó que iban a hacer llegar a la Comisión de Presupuesto nuestros petitorios.
En nuestra página web, de próxima aparición, publicaremos la versión taquigráfica de este encuentro.
Luego de la reunión, solicitamos una reunión con esa Comisión y nos recibió su presidente, lo que va en el siguiente informe de este boletín.
Versión taquigráfica de la reunión
COMISIÓN DE INDUSTRIA, ENERGÍA, COMERCIO,
TURISMO Y SERVICIOS
(Sesión celebrada el día 15 de julio de 2020).
SEÑORA PRESIDENTA.- Habiendo número, está abierta la sesión.
(Son las 16:00).
–Dese cuenta de un asunto entrado.
(Se da del siguiente).
«Nota n.º 417/20 de Presidencia del Senado, de 8 de julio de 2020, a la que acompaña la solicitud de designación de un delegado del Poder Legislativo para integrar el Consejo de Premiación 2020 del Instituto Nacional de Calidad».
–Justamente, antes de recibir a la Sociedad de Mineros del Uruguay, deberíamos resolver el pedido que nos hace el Instituto Nacional de Calidad de que designemos un representante de este Poder Legislativo y de esta comisión para integrar el Consejo de Premiación 2020. Somos parte del artículo 27 del Reglamento General de Reconocimientos Inacal –por decirlo así– en cuanto a la integración de ese Consejo que, según se establece, se integrará con representantes de las instituciones que el Inacal determine, incluyendo un delegado del Poder Legislativo y un delegado en representación de las asociaciones de consumidores que se encuentren inscriptas en el Registro que al efecto lleva la Dirección del Área de Defensa del Consumidor del Ministerio de Economía y Finanzas.
SEÑOR VIERA.- ¿Quién lo solicita?
SEÑORA PRESIDENTA.- Lo solicita el ingeniero químico Gonzalo Blasina, director ejecutivo de Inacal. En el pasado, como ministra, participé muchas veces en esta instancia en la que se elige, entre todas las empresas de diversos rubros, el premio nacional de calidad. Es algo importante, realmente.
¿Algún señor senador se ofrece?
SEÑOR VIERA.- Tendríamos que hacer algunas consultas para proponer un nombre.
SEÑORA PRESIDENTA.- Bien.
La próxima semana no tenemos sesión; ese es el inconveniente. Estamos bastante atrasados en esta designación. En todo caso, si tienen alguna propuesta, me la hacen llegar a mí o al secretario de la comisión. Les pido que lo hagan lo más rápido posible porque ya estamos fuera del plazo.
La solicitud está fechada el 24 de junio, pero la tengo en mis manos desde la semana pasada.
Nos comunicamos vía telefónica, entonces.
(Ingresan a sala los representantes de la Sociedad de Mineros del Uruguay).
–Buenas tardes. Damos la bienvenida a la Sociedad de Mineros del Uruguay, que viene representada por su presidente, Miguel Curbelo y, además, por Adriana Vázquez, Walter Cannata y Facundo Ferro.
Con mucho gusto recibimos el pedido de audiencia de ustedes y estamos dispuestos a escuchar el planteo que tienen para hacernos.
SEÑOR CURBELO.- Muchas gracias por recibirnos.
Somos la Sociedad de Mineros del Uruguay, reunimos a mineros instalados que explotan yacimientos en el país.
A modo de breve presentación, comenzamos por decir que la minería es poca y mal conocida en el Uruguay.
Históricamente, se trata de la primera actividad del hombre; la minería es anterior a la agricultura y a la ganadería. Esto, inclusive, se ve reflejado históricamente: la edad de piedra, la de bronce, la de hierro. A medida que el hombre avanzaba, lo hacía con descubrimiento minero y trabajando los minerales. A su vez, es una actividad que incluye a todas las demás. Hicimos el ejercicio de ver qué actividad podíamos encontrar que no tuviera que ver con la minería y, en principio, encontramos dos, nada más: la poesía, siempre y cuando no se escriba, y la música si es a capela. Todo lo demás tiene contacto con la minería por donde se lo busque. Es una actividad que llega a todas las actividades humanas.
En el Uruguay se ejerce la minería desde que llegaron los españoles; se hizo una variedad de minería, de materiales de construcción, de oro y tenemos una historia muy rica en ese sentido.
¿Cómo estamos al día de hoy? En la actualidad tenemos áridos para la construcción, calizas, ágatas y amatistas, rocas ornamentales, oro y arcillas. Son los materiales que, habitualmente, se explotan en el Uruguay. Todos tienen sus problemas; dejaremos a los áridos para el final.
Las calizas son el material básico para el cemento pórtland y tiene problemas porque el mayor crecimiento de calizas está en conflicto con la parte ambiental. Esto, en algún momento, habrá que resolverlo.
Respecto a las ágatas y amatistas, somos poseedores de los mejores yacimientos del mundo. Las ágatas y amatistas uruguayas se cotizan en todos lados. También esta actividad precisa apoyo, porque están ubicadas en los bordes del país y existe contrabando. Se precisa apoyo para incorporar mano de obra e impedir que salgan las piedras brutas de acá, se trabajen en otro lado y no se diga que no son nuestras.
Respecto a las rocas ornamentales, es un rubro muy rico en el país. Tiene problemas de competencia y de costos, pero nuestras piedras son realmente de muy buen nivel.
A su vez, tenemos oro, aunque también con muchos vaivenes porque interviene el costo de extracción, el precio internacional, en fin; en este momento estamos con algunas dificultades, pero pensamos que se va a reactivar la extracción de oro en Rivera.
Tenemos arcilla, que es la materia prima para las porcelanas, pero también hay problemas porque la parte industrial se vino abajo y la actividad quedó un poco parada.
Por otro lado, tenemos muchas posibles explotaciones. Por ejemplo, la del hierro, que se ha discutido. Tenemos los fosfatos, un material que sería muy interesante explotar porque nos ahorraríamos muchas divisas para fertilizantes. Hay bentonita. Hay arenas negras, que también es otro material que hay que estudiar para ver cómo se explota.
Ahora bien, en el día de hoy venimos para hablar de los áridos: arena, pedregullo y piedra. Tenemos algunos problemas para resolver y pensamos que la ley de presupuesto es una buena oportunidad para incluir algunas cosas que precisamos. Pedimos dos puntos en particular. Los minerales que se extraen pagan un canon minero que lo que cobra la Dinamige; se paga de acuerdo al mineral que se saca, a un costo determinado por ese organismo. El procedimiento actual hace que cada seis meses se junte todo, se haga una declaración y se pague. Eso respondía a que antes era un problema bastante complicado administrativamente; se hacían guías de a una por cada camión que salía y se juntaba una cantidad de guías, entonces, se hacía dos veces por año, nada más.
SEÑORA PRESIDENTA.- Ahora se hace en forma electrónica.
SEÑOR CURBELO.- Sí, ahora es electrónico.
El minero es responsable de retener ese dinero y de pagarlo. Entonces, durante seis meses hacía de agente de retención, con todas las complicaciones que eso implica. Pero hoy en día las guías se hacen en forma electrónica, es decir, se emite una guía y ya se procesa y todo queda registrado. Nuestra propuesta es achicar el período a dos meses y que cada dos meses se resuman las guías, se paguen y se pague el canon.
Hay otra cosa que pedimos que se cambie. Al día de hoy el canon se paga a los veinte días hábiles de declarado, pero la realidad es distinta porque el material no se cobra en ese plazo sino, con mucha suerte, en sesenta días. Entonces proponemos que los plazos de declaración y de pago sean cada dos meses, que se den sesenta días para el pago después de declarado, con lo cual se aliviaría bastante la actividad del minero sin perjudicar para nada al Estado. Este es el punto más fácil que tenemos para plantear. Tenemos otro bastante más difícil, que es la cantera de obra pública.
La cantera de obra pública es un instrumento que se ideó en su momento para facilitar el acceso a materiales en las obras públicas. Con el tiempo, se fue desvirtuando un poco porque las canteras se abren, quedan abiertas, todo el mundo saca de ahí y nadie las cierra. Además, nosotros tenemos los siguientes datos: de los áridos que se extraen, solamente el 45 % se saca bajo el régimen establecido en el Código de Minería, hay un 55 % restante que no pasa por el Código de Minería. Una parte es cantera de obra pública y otra parte, muy importante, un 20 %, es pirata; es decir, es gente que extrae y no declara o va a canteras que fueron abiertas por otros. Para los mineros instalados esto es una competencia desleal.
¿Qué pedimos nosotros? Pedimos que las canteras de obra pública se abran cuando realmente sean necesarias; en los documentos que les dejamos esto está detallado. En cuanto a la parte ambiental, tiene que hacerse una extracción racional de minerales. No es racional que haya una cantera y al lado otra del mismo material.
Entonces nosotros planteamos que, para una obra pública, cuando a una distancia razonable haya canteras instaladas, el que va a hacer la obra tenga que contactarse con esas canteras y llegar a un acuerdo. Pueden no llegar a un acuerdo por alguna razón, como, por ejemplo, que el dueño de la cantera pida un disparate. Por lo tanto, nosotros proponemos un tope para el acuerdo que está dado por el ficto que marca la Dinamige. Es decir que quien va a hacer una obra pública, si dentro de un radio de tantos kilómetros de la obra hay canteras, tiene que contactarse con estas, verificar si pueden llegar a un acuerdo y, en caso de hacerlo, comprarle.
¿Qué más pedimos? Las canteras de obra pública no pagan canon minero y las canteras instaladas pagan canon minero vaya para donde vaya su material. Entonces, en nuestra propuesta pedimos que cuando el material de una cantera instalada vaya a una obra pública, se le exonere el canon minero, para que haya igualdad de competencia.
Ese es, más o menos, el resumen de nuestro planteo. Quedamos a las órdenes para cualquier aclaración que esté a nuestro alcance hacer.
SEÑORA PRESIDENTA.- Ingresamos, entonces, a la etapa de preguntas.
Voy a hacer alguna pregunta y luego le daré la palabra a los señores senadores que quieran intervenir.
Entiendo que estamos hablando con dueños de yacimientos, que la sociedad está integrada por dueños de yacimientos; ¿cuántos hay en el Uruguay?
SEÑOR CURBELO.- Hay registradas alrededor de mil canteras, que están o no en actividad. Además de esas canteras, hay otras que están como obra pública, registradas por la intendencia, por obras que se hicieron y no se cerraron. Hay una cantidad de canteras que están en esa situación.
SEÑORA PRESIDENTA.- Lo que tengo entendido –por lo menos es de lo que me enteré en el ministerio de industria durante el período pasado, en el que la ministra tenía algunas preocupaciones respecto de este tema, porque, efectivamente, la obra pública a veces abría cantera e, incluso, podía hacerlo sin autorización de la Dinama, y era un asunto muy desordenado para las intendencias y para el propio ministro de transporte– es que no sería tan complejo hacer un seguimiento porque ahora está todo digitalizado. ¿Ustedes están reclamando que las canteras instaladas y registradas sean las que provean a la obra pública?
SEÑOR CURBELO.- Queremos que sean consideradas para la obra pública. Puede pasar que no sirva por estar muy lejos, por no tener material de calidad o por no tener material en la cantidad necesaria, pero sí queremos que se las considere. Que se concluya: «Hay una obra pública y esta cantera está».
SEÑORA PRESIDENTA.- ¿Tendrían el mismo precio? Pregunto porque la obra pública a veces tiene que hacer un llamado a precios, tres precios por lo menos. ¿Cómo se manejarían en ese terreno?
SEÑOR CURBELO.- Ese es un acuerdo entre el empresario y el canterista. Nosotros ponemos como tope para el acuerdo el precio ficto que determina la Dinamige, es decir que estarían todos en igualdad de condiciones.
SEÑORA PRESIDENTA.- ¿En este caso hablan, fundamentalmente, de la piedra, la arena y el pedregullo?
SEÑOR CURBELO.- Estamos hablando de arena, de balastro, de piedra partida, como se dice técnicamente, es todo el material árido que va para la construcción.
SEÑORA PRESIDENTA.- Hoy, ¿cómo es? ¿Mitad y mitad? Es decir, ¿una mitad la proveen las canteras instaladas y la otra mitad esas otras que se abren así como se ha dicho?
SEÑOR CURBELO.- Son más lo que están fuera del régimen, porque las obras públicas llevan gran cantidad de material, bastante más de lo que comúnmente vende la cantera.
SEÑOR FERRO.- Quería hacer alguna apreciación con respecto a quién es el dueño de las canteras: específicamente, es el Estado.
SEÑORA PRESIDENTA.- ¡Claro!
SEÑOR FERRO.- Nosotros como canteristas, como empresas, fuimos escogidos por el Estado después de un largo proceso de selección donde tuvimos que demostrar un montón de cosas para poder explotar ese mineral que es del Estado. Ese es un concepto bastante interesante a considerar porque permite vislumbrar cómo el Estado tiene dos caminos para que una persona saque el material. Por un lado, se nos pide un estudio de impacto ambiental, garantías y avales. Es un proceso que prácticamente dura de uno a dos años en un trámite normal. Por otro lado, está la ley del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, que no se ha aggiornado en el tiempo, porque es del año 1920 –aproximadamente– cuando ni la tecnología ni las condiciones del país eran las de hoy y cuando la capacidad de entrada y salida de una empresa en tecnología e inversión era mucho más compleja de lo que es actualmente. Tampoco se hablaba de economías regionales ni de que la minería da trabajo en espacios rurales y que esas unidades de producción tienen que ser sustentables.
Hoy, el gran tejido de nuestra minería –que hoy estamos acá representando– está compuesto por micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales tratan de tener una economía de supervivencia en lugares alejados, todas en padrones rurales, o sea que llevan trabajo al sector rural.
Por otro lado, tenemos al Ministerio de Transporte y Obras Públicas que trabaja con grandes empresas viales a nivel del país, que tienen un enorme poder de compra y una posición hegemónica en el
mercado. Por lo tanto, si no apoyamos a la pequeña empresa, no subsiste, porque no tiene mayor volumen de venta ni oxígeno para su reinversión. En casi todo el territorio se da que las obras tienen un techo y se hacen algunos picos cuando hay obra pública. Es así que hemos tenido períodos en los que ha habido mucha obra pública, por suerte, que ha dinamizado a muchas empresas grandes, pero el derrame no ha llegado a las pequeñas. En consecuencia, estas van quedando con menor capacidad de reinversión y no pueden cumplir con la cuota, por ejemplo, de renovación de maquinaria. Hoy en día el Banco Mundial y todas las organizaciones multinacionales de crédito e inversión les exigen a las empresas viales que traten de emitir la menor cantidad de CO2; todos ponemos arriba de la mesa ese tipo de cosas. Entonces, para las micro, pequeñas y medianas empresas es muy difícil porque están con máquinas que tienen 20 o 30 años y esto, a su vez, porque, justamente, nunca se les da la oportunidad, dado que cuando pasa una ruta enfrente viene la empresa vial y, rápidamente, en un mes y medio, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas le habilita una cantera y empieza a sacar del campo de al lado, se arregla con el vecino y chau. Si el tema terminara ahí no sería complejo, pero se complejiza –y termino– cuando esa cantera está abierta y la empresa vial, por ejemplo, arregla fletes con los camioneros y empieza a desparramar balasto por todos lados sin pagar un canon y sin pagar IVA, transformándose en algo desastroso para el Estado que es el dueño. Entonces, tenemos un límite como empresas al cual no podemos llegar. Realmente, es algo muy complejo.
El Estado no hace una obra de hoy para mañana, sino que cuando planifica la obra –como muy bien preguntaba la señora presidenta– pide presupuesto a todas las canteras de la vuelta, se lo pasamos y a los dos años nos empiezan a comprar con el precio que cotizamos ese año, y finalmente no nos compran porque abren su propia cantera.
Esta situación realmente apremia mucho a la pequeña empresa que da trabajo en economías regionales –como decía– donde es bastante difícil mantener los puestos de trabajo y más hoy con todo lo que estamos viviendo con la covid-19 que nos tiene muy complicados a todos.
SEÑOR VIERA.- Es un gusto recibirlos.
Mi pregunta tiene que ver con el canon porque a partir del nuevo Código de Minería hubo modificaciones en los montos y en la forma de tributar. Entonces, con respecto a la actividad me gustaría saber cómo está el canon y la relación de rentabilidad de la industria.
SEÑOR CANNATA.- Muy buenas tardes.
La incidencia del canon en la producción al valor de venta no sería alta, alrededor de 3 % o 5%, sobre todo para una cantera que está establecida. El canon por los tres primeros años es más bajo, producto de que el Estado incentiva la producción minera. En lugar del 8 % es el 5 %. A partir del tercer año, pasa al 8 %.
Digamos que en una economía transparente y organizada ese número no lastimaría al minero si puede competir en igualdad de condiciones con el resto. Esa es la realidad. En todas partes del mundo, la minería tiene una particularidad. Inclusive en Uruguay está bien claro que todos los productores mineros son empresas pymes. Normalmente, se es minero por tradición familiar. No cualquiera dice: voy a iniciarme en minería. Por su estructura de costos, lo que los salvan –como muy bien dijo el señor Ferro– son las escalas.
La minería tiene muchos costos fijos porque requiere de mucha mano de obra calificada. Si el umbral de mercado de mi cantera y mi área de jurisdicción está en mi punto de equilibrio, los pequeños eventos que normalmente vienen en manos de obra pública son los que le dan un poco de oxígeno a la industria. Cuando el mercado decae, como suele ocurrir, la demanda baja y la situación se torna más competitiva. Ahí es donde tallan con fuerte incidencia las canteras de obra pública o las canteras ilegales. Ese es un punto importante.
Hay un tecnicismo menor con respecto a las canteras. De acuerdo a la legislación vigente, una cantera de obra pública desde el punto de vista medioambiental debería tener las mismas exigencias que una cantera privada –ni más ni menos–, lo cual conlleva un mínimo costo básico para su apertura y para su cierre, más los costos operativos de extracción, tanto fijos como variables. En teoría, diría, que es casi imposible que cuando alguien abre una cantera de obra pública tenga un costo de producción de piedra más bajo que el que ya está instalado. Es realmente raro, salvo que el que abre una cantera de obra pública haga omisión de muchos detalles ambientales, de operación, de seguridad y de higiene que terminan abaratándole el costo y el cierre, la remediación.
Fíjense los señores senadores que cuando hablamos de minería sustentable –desde la Cámara–, como pasa siempre, lo que nos rodean son los áridos. En el mundo, la segunda cosa que más se consume después del agua son los áridos. Es difícil en el mundo de hoy imaginar un desarrollo sin áridos, pero un mal minero hace quedar mal al resto. Ese es el problema. La gente tiene en la retina pasar por un campo y ver un viejo yacimiento destapado que quedó como está y está lleno de agua. Eso no pasa en las canteras privadas, pasa en las públicas. Esta franja de cosas son las que llevan a la desigualdad. Por eso se pide mínimamente que cuando una empresa privada puede competir en una obra pública, no se le cobre el canon. Y para evitar excesos, como dijo el señor presidente, se deben poner valores fictos por parte del Estado. El valor ficto es un valor que el Estado define en función del promedio que se saca de la venta de todo el año de áridos en el país. Es un valor razonable porque, más o menos, refleja las necesidades del mercado.
Por eso, es importante emprolijar –y no es tan difícil– estos detalles. Si realmente la empresa vial es tan eficiente como para lograr en el mismo volumen un costo menor está bueno que lo haga; de todos modos, normalmente la práctica nos dice que esto no es así. Obviamente, cuantos menos yacimientos se abran, va a ser mucho menos invasivo para nuestra tierra.
SEÑOR NIFFOURI.- Llegué tarde y capaz que lo que voy a preguntar ya lo dijeron. Estaba leyendo el Código de Minería y tal vez no tenga ciento por ciento clara la situación. Me interesaría aprovechar la oportunidad de que están ustedes aquí para que me hagan alguna aclaración sobre lo que recién decía el expositor. ¿Qué pasa cuando termina la actividad de una cantera? Justo soy canario y vivo en Las Piedras, por lo que paso por las canteras de La Paz constantemente y veo esos grandes agujeros llenos de agua. A veces tenemos problemas con la basura, no sabemos qué hacer y ahí hay agujeros que quizá podrían aprovecharse o no. No sabemos qué hacer con la basura y hay manifestaciones en el sentido de que no se entierre la basura. Entonces, ¿qué pasa cuando termina la vida útil de la cantera o ya se sacó todo lo que había para sacar de allí y queda el pozo, muchas veces lleno de agua? Me explicaban que supuestamente las que están llenas de agua son públicas, no privadas. Quisiera que me explicaran ese mecanismo.
SEÑOR CANNATA.- Por suerte, el mundo va hacia un lado más sustentable en todas sus expresiones. Siempre hubo malos mineros, así como hubo malos carniceros o malos farmacéuticos. La minería tiene un antes y un después. Diría que, a nivel mundial, en los últimos treinta años –quizás en Uruguay también– se han hecho ciertas aberraciones técnicas en minería que hoy, por suerte, no se podrían hacer. La realidad es que desde que el hombre inventó la palanca en adelante los desarrollos difícilmente van de la mano y en armonía con el planeta, y esto es real. Lo que pasa es que, mientras necesitemos minerales, hay que tratar de hacer las cosas lo más amigablemente posible, desde todo punto de vista y con la licencia social, porque la minería es del entorno. Como bien dijo Facundo Ferro, si bien la cantera la explota una persona, el yacimiento es un bien inmueble y es del Estado, o sea que es de todos. Arranquemos desde aquí. Se puede hacer minería en un entorno armónico y otros países, más avanzados que el nuestro, lo han demostrado. Incluso, hay algo que se llama la remediación. Uno recorre España y ve que hay canteras que conviven con el turismo, y terminan siendo un lago de cisnes, un estadio de fútbol o un viñedo. Se puede. Obviamente, los españoles no lo hicieron así porque amen el medioambiente, sino porque hubo legislaciones que les dijeron que, si iban a explotar durante veinte años una cantera, tal porcentaje de la facturación del mes tenía que ir al Banco de España; después de los veinte años tienen que remediar la cantera y, si no lo hacen, el Estado toma su dinero y la remedia. Los mineros tampoco beben agua bendita; esta es la realidad.
Hoy en día, por suerte, de la mano de la Dinamige y de la Dinama hay otra conciencia ambiental. Esas cosas que se ven por el camino, en la ruta 5, no creo que se vean nunca más. Se podría hacer varias cosas con ellas; incluso, son yacimientos que no están del todo agotados, porque abajo sigue habiendo piedra y hay cosas muy interesantes para un mercado que va cambiando. Creo que estamos en una etapa en la cual en todos los aspectos hay más conciencia y en el tema de la minería también, y va a ser mejor para todos.
SEÑOR CURBELO.- Al día de hoy, cuando uno presenta un proyecto minero la reglamentación exige que también se presente el cierre del proyecto y que se comprometa a cumplirlo. Incluso, en las etapas en las que se va explotando, se exige que se cumpla con la remediación en las partes abandonadas. Eso no existía antes y se ven grandes ejemplos de ello. Por los pagos del señor senador hay alguna zona que ahora parece un paisaje lunar. Eso hoy no puede pasar porque la Dinama y la Dinamige exigen la presentación y el cumplimiento del plan.
SEÑOR CANNATA.- Están en la obra pública.
SEÑOR CURBELO.- En la obra pública pasa más porque el Estado mismo está menos obligado a cumplir. De todas maneras, una cosa que nosotros pedimos es que las canteras de obra pública cuando terminen se cierren, porque el mayor desastre viene después que se va la obra pública; queda como tierra de nadie, va todo el mundo, saca de ahí sin ningún control ni planificación y sigue funcionando. En ese proyecto nosotros pedimos que las canteras de obra pública tengan una obra destinada, una cantidad de material destinado y una fecha de cierre; cumplido eso, se cierra la cantera. Con eso solucionaríamos muchas cosas.
Tenemos otra idea que no es materia legislativa, pero la comentamos porque es interesante: estamos emprendiendo la creación de una comisión contra el abigeato minero, es decir, juntar todas las partes que intervienen y que realmente se haga un control. Hoy en día el control es muy laxo. Creo que la Dinamige contrató un solo inspector y no hay quien controle los vehículos que andan por ahí. Como el tema está informatizado, pensamos que la guía que se emite y va a la Dinamige puede ir a otros lugares donde también se controle. Es un proyecto que esperamos poner en marcha este año.
SEÑORA NANE.- Ahí tienen una excelente oportunidad para hacer control por drones y multiplican el inspector muchísimo. Imagino que andar por los caminos de la patria buscando minas abandonadas debe ser bastante más complicado que tirar unos drones para arriba y hacer el control de esa forma.
SEÑOR CURBELO.- El control se hace por drones e, inclusive, se cuantifica. Cualquier material extraído lleva todo un proceso administrativo que persigue al infractor. En general, el que paga es el dueño del campo. Lo que queremos que los dueños entiendan es que no tienen que dejar hacer cualquier cosa en su campo porque, en definitiva, ellos son responsables después.
SEÑOR CANNATA.- Se usan bastante los drones para esto. Técnicamente, la diferencia es que una cantera privada, como la que nosotros manejamos, tiene auditorías bimestrales, informes de gestión anuales y es muy visitada por la Dinamige y la Dinama para observarla. Pero desgraciadamente no es así con el resto de las canteras, que van por otra vía; como no están bajo el ala de la Dinamige, sino del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, tienen otro tipo de tratamiento, a pesar de que el tema medioambiental por la Dinama debería ser igual en los dos casos. Normalmente, no son visitadas por la Dinama; esta suele ir cuando en la cantera se cometió un exceso y los propios vecinos –por eso hablamos de la licencia ambiental– se quejan del manejo que se está haciendo en la cantera. Lo que dice Curbelo tiene que ver con que, quizás, por un tema de estructura dentro del ministerio se abre una cantera de obra pública para una obra que dura un año y la cantera queda abierta diez años y los otros nueve venden en el mercado. Esto es lo peor. ¿Por qué? Porque no se le da de baja, porque al empresario que tiene la obra pública no le conviene darle de baja y sigue haciendo usufructo de ella. Esto es lo más deshonesto de todo porque es material que sale sin guía minera o declara 10.000 toneladas al año y saca 100.000. Ahí entramos en una zona de cierta desprolijidad que no hace sustentable a la minería. Creo que hay ajustes fáciles que se pueden hacer para instrumentar esto.
SEÑOR DOMENECH.- Quiero saber si es importante la exportación y si, de alguna forma, se puede cuantificar.
SEÑOR CURBELO.- Nosotros, teóricamente, con Canteras Riachuelo somos Arenera Indaré y hemos exportado hasta el año 1997 arena a la República Argentina. Antes del año cincuenta, para que el señor senador tenga idea de la magnitud, ocurrió una situación que no se va a volver a dar pero es bueno que la conozcan: había unas 11.000 personas que vivían de la minería en el departamento de Colonia. La ruptura entre los gobiernos argentino y uruguayo dejó a 11.000 personas en la calle de un día para el otro y Colonia se reinventó, se sigue reinventando y se reinventará. Hace unos dos años y medio hicimos gestiones para volver a exportar. Somos dos empresas que compartimos historia.
SEÑOR FERRO.- En dos años y medio envejecimos bastante.
SEÑOR CANNATA.- Ahora vamos a contarles el episodio de exportar áridos a la Argentina, que es todo un capítulo.
(Dialogados)
SEÑOR FERRO.- Sin duda, el potencial de yacimientos que tiene Uruguay de áridos es brutal y es muy competitivo porque tiene muy buena calidad tanto en arena como en piedra para la construcción argentina. No hay análisis técnico que resista el que no nos compren. Lo que hay que armar es una cadena aggiornada que funcione como la de la carne en la que rápidamente se mueven una cantidad de resortes. Imagino que será así viéndolo desde afuera, aunque quizás desde dentro sea una pesadilla; eso
no lo sé. Podemos decir que fue bastante complejo y nos encontrarnos con ciertas situaciones. Yo trataba de exportar por el puerto de Juan Lacaze con toda la problemática que ese lugar tenía y el puerto me quería cobrar lo mismo que en Montevideo por la tonelada, entonces estuvimos ocho meses realizando trámites para lograr que nos pusieran una tarifa diferencial en un puerto que no tiene ninguna infraestructura. Allí uno tenía que ir y conseguir el operador, poner la cinta transportadora y solucionar todos los temas, mientras que en otras economías lo que le dicen a uno es que vaya a invertir, que haga y al tercer año le empiezan a cobrar un impuesto. Creo que Uruguay tiene que pensar mucho. De la misma manera que a gran escala da beneficios, con las pequeñas empresas del país que quieren invertir tiene que cambiar y ser un poco más dinámico. Aclaro que en todas las puertas que golpeamos encontramos la mejor voluntad y la mejor intención, pero, cuando terminamos de hacer todos los trámites y estábamos próximos al embarque, estalló la Argentina en mil pedazos.
SEÑOR CANNATA.-Quisiera agregar algo. Soy gerente de Canteras Riachuelo, un yacimiento histórico, con 120 años en el Uruguay, del cual la familia Ferro es fundadora. La razón de ser de esa cantera en Colonia siempre fue exportar áridos a la Argentina porque la piedra de Colonia es excelente; es un granito gris de excelente calidad que no existe en la Argentina. Los áridos en ese país que se consumen en Buenos Aires –el principal centro de consumo como pasa en Montevideo– vienen de Olavarría a 350 kilómetros por camión. Por tanto, atravesar 50 kilómetros por agua de Colonia debería ser –teniendo en cuenta el componente piedra-flete– más amigable que 350 kilómetros por camión en Argentina, y lo es. Hasta ahí va la teoría. Sin entrar en detalles sobre situaciones políticas entre los países, en la gestión anterior de la Argentina se dio una suerte de mirada diferente hacia el Uruguay que nos abrió la posibilidad de exportar, con un mercado en el vecino país que parecía crecer. Además, la demanda de áridos en la Argentina era mayor que la oferta, por lo cual faltaban áridos y desde ese país nos llamaban por teléfono para pedirnos, por favor, que mandáramos piedra. Tardamos un año en armar la exportación y, como bien dijo el señor Ferro, hubo muy buena predisposición de los entes locales que tuvimos que tocar. Digamos que del lado argentino –no es fácil navegar en esas aguas–, por tener algunos amigos en el sector, logramos que las barreras informales no nos complicaran la vida para exportar. Formalmente podíamos exportar, pero también existía la posibilidad de mandar un barco y que quedara seis meses amarrado en el puerto de Buenos Aires sin que pudiéramos descargarlo. Por lo tanto, hablamos con los mineros de Argentina y nos dieron el okey para poder entrar, y logramos exportar. Después de muchísimos años que Uruguay no exportaba empezamos a cargar barcazas en el puerto de Riachuelo y llegamos a realizar un contrato muy importante de piedra con la intención de pasarnos de Riachuelo a Juan Lacaze por una cuestión de calado. En Riachuelo podíamos salir con 2.500 toneladas y en Juan Lacaze, con 8.000. Fue muy bueno cuando vimos salir la primera barcaza con piedra, pero después se fueron dando situaciones como que en el primer viaje el dólar en Argentina estaba a $ 24; en el segundo estaba a $ 28 y nos pusimos nerviosos, y en el tercero, a $ 35 y ya no pudimos exportar más. Si hablamos del cuarto, el dólar estaba a $ 45, por lo que era inviable exportar.
La realidad es que si el Mercosur funcionara y el mercado fuera lógico, siempre sería más negocio llevar a Buenos Aires piedra de Colonia y no de Olavarría o del centro de la provincia. Ese es un negocio potencial para Uruguay.
SEÑORA PRESIDENTA.- Con respecto a la exoneración de la tasa que ustedes están solicitando, yo accedí a algunos informes jurídicos hechos a partir de planteos de Canteras Riachuelo y de Pintus S.A., que son del mismo grupo. La Asesoría Jurídica habla de que no se trata de un tributo, sino que es un componente del precio. Por lo tanto, me parece que ahí hay un avance. En la medida en que el artículo 48 del Código de Minería habla de que todos los yacimientos de sustancias minerales que se encuentran en el territorio nacional pertenecen al Estado, quien detenta el dominio de los mismos de forma imprescriptible, el canon resulta ser el precio que el minero debe pagar por su incidencia en los yacimientos de propiedad del Estado. Eso me aclaró algunos aspectos que no comprendía.
Por otra parte, el Código de Minería, en uno de sus artículos, da la potestad al Poder Ejecutivo de exonerar parte del canon, pero no me quedó claro cómo puede funcionar. Quisiera saber, si ya está la potestad establecida, ¿qué es lo que están pidiendo ahora?
SEÑOR CANNATA.- Pedimos que se ejecute.
SEÑORA PRESIDENTA.- Entonces no tendríamos que hacer ninguna modificación, sino solamente pedir que se aplique el artículo 47 del Código de Minería, a menos que eso sea para los primeros años.
SEÑOR CANNATA.- Para los primeros años ya existe por el Código de Minería una exoneración parcial que se paga al dueño de la superficie, que es el dueño del campo, por perjudicarlo de alguna manera, ya que esa hectárea no la está utilizando. Estamos hablando del 3 %; el Estado cobra el 8 % y, por lo tanto, eso se reduce al 5 %. Eso es así en los primeros tres años, para ayudar al minero con la carga inicial
porque tiene que hacer inversiones. Después está dentro de la potestad del Poder Ejecutivo hacer una exoneración puntual, pero lo que sucede es que sería bueno que esto fuera sistémico.
SEÑORA PRESIDENTA.- Entiendo que podríamos modificar el Código de Minería sin tener que incorporarlo en otra normativa. Me refiero a que el Código podría decir que eso se aplicara de forma permanente.
SEÑOR CANNATA.- Si nosotros nos remitimos a la historia, la creación de la cantera de obra pública fue algo muy bien pensado en su momento –los señores senadores me van a corregir– cuando la Dirección Nacional de Vialidad era muy importante y hacía las obras más grandes en los lugares más remotos del país. Lo más importante fue construido por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, ya que no estaban tercerizados ni los trabajos ni las canteras. Cuando se necesitaba un campo para hacer un hospital y había que hacerlo inmediatamente, en lugar de seguir un trayecto a través de la Dinamige, por el que llevaba dos años obtener un permiso de explotación, el ministro por decreto decía que allí había una cantera de obra pública. Durante muchos años eso funcionó perfectamente. Creo que el clic se produjo cuando el Ministerio se redujo a una expresión de control y todo esto se transformó en una serie de diez o doce empresas privadas, que son las que hoy hacen los trabajos para el ministerio. De alguna manera, de hecho, el ministerio transfirió a esas empresas la potestad de que manejen sus canteras públicas. En ese momento, fue cuando se empezó a perder la prolijidad en esta materia.
SEÑORA PRESIDENTA.- Queda muy claro. Hay algunas cuestiones que habría que tratarlas cuando se estudie la ley de presupuesto. ¿Ustedes van a hacer sus planteos en la Comisión de Presupuesto o solamente pidieron ser recibidos por nosotros?
Si están de acuerdo, podríamos enviar la versión taquigráfica de esta sesión a la Comisión de Presupuesto para que la tengan en cuenta, porque hay ciertos puntos que son potestad, sin ninguna duda, de la ley de presupuesto.
Resultó muy esclarecedora la exposición que han realizado y estoy convencida de que este tema tenemos que ordenarlo.
Me acerqué al tema a partir del turismo –que es otro el perfil– y me di cuenta de que tiene una potencia impresionante. Además, como señalaron, en esto hay muchas familias con tradición y sentido de pertenencia que quieren mucho a la actividad y eso no es poca cosa cuando se realiza una tarea. Me parece que es un plus muy importante y trataremos de ver cómo podemos ayudar desde la comisión.
SEÑOR DOMENECH.- Me parece interesante que el Ministerio de Industria, Energía y Minería y la Dirección Nacional de Minería y Geología conozcan la opinión de los empresarios mineros.
SEÑOR CURBELO.- Ya les hemos este planteamiento y tanto el director como el ministerio están de acuerdo. Tenemos prevista una reunión con la comisión de la Cámara de Representantes en la que haremos el mismo planteamiento.
SEÑORA PRESIDENTA.- Como son dos cámaras independientes hacen bien en realizar sus planteamientos en ese ámbito. En nombre de la comisión, les agradecemos mucho la información brindada. No habiendo más asuntos, se levanta la sesión.
(Son las 16:46).